Agencia CTyS-UNLaM)- La temporada de los prestigiosos Premios Nobel 2026 hizo su apertura este lunes con el anuncio en la categoría Fisiología o Medicina. En esta edición, el galardón fue otorgado al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por sus aportes en la optogenética, una técnica clave para entender aún más el funcionamiento interno del cerebro.
Este método en particular actúa como un “interruptor sensible a la luz” y permite a los científicos “mapear qué células son responsables de qué función” en el cerebro, señaló Anna Wedell, miembro del comité del Premio Nobel, este lunes.
Puntualmente, los investigadores alemanes Hegemann, de 71 años, y Nagel, de 73, descubrieron una proteína en algas conocida como canalrodopsina, y luego el científico estadounidense Deisseroth, de 54 años, “transformó la proteína en un interruptor controlado por luz para las células nerviosas”, indicó el comité en un comunicado. Dicho trabajo “sentó las bases para una nueva era en la neurociencia”, añadió el comité.
“Gracias a esta herramienta de trabajo se pudieron hacer un montón de estudios, dentro del campo de las neurociencias, que antes no se podían llevar a cabo. Como implica la posibilidad de activar o inhibir un grupo de neuronas, es clave para entender cómo funcionan ese grupo de células en particular y cómo se relacionan entre ellas”, explica a la Agencia CTyS-UNLa la doctora María Del Carmen Krawczyk, investigadora del CONICET y de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.
Más aún, explica la científica y docente de la cátedra de Farmacología de la UBA, esta técnica permite controlar la actividad de un grupo específico de neuronas con una resolución temporal muy alta, incluso mientras ocurre un comportamiento o proceso.
El paso a paso de una técnica galardonada
Según explica en detalle Krawczyk, la optogenética utiliza la luz para controlar la actividad de determinadas neuronas. Para ello, los investigadores introducen, mediante un vector viral, un gen que permite a esas células producir una proteína sensible a la luz, ubicada en su membrana. Estas proteínas funcionan como canales que, al recibir una determinada longitud de onda, permiten el paso de iones a través de la membrana celular.
“Según el tipo de canal, puede favorecerse el ingreso de sodio y, de ese modo, activar la neurona, o el ingreso de cloruro, lo que puede inhibir su actividad. Así, mediante la luz, los investigadores pueden activar o inhibir de manera selectiva un grupo específico de neuronas”, especifica la científica, quien realizó una estadía en Estados Unidos, como parte de un posgrado, para perfeccionarse en esta técnica.
Una proteína de algas, el comienzo del camino
El origen del hallazgo se remonta a los estudios de Hegemann y Nagel sobre Chlamydomonas, un alga unicelular capaz de desplazarse hacia la luz. A comienzos de los 2000, en un trabajo en conjunto pudieron identificar la canalrodopsina, una proteína situada en la superficie de la célula.
Cuando recibe luz azul, esa proteína abre un canal que permite el paso de iones y genera un impulso eléctrico. Los científicos comprobaron que, al introducirla en otros tipos celulares, estos adquirían sensibilidad a la luz.
Por su parte, Deisseroth llevó ese mecanismo al terreno de las neurociencias. En 2005 incorporó el gen de la canalrodopsina en neuronas de rata y logró inducir señales nerviosas con luz azul. Dos años más tarde, consiguió aplicar el interruptor luminoso en el cerebro de ratones vivos.
“Antes de los trabajos y descubrimientos de estos Premios Nobel, lo que se hacía, para llevar a cabo las investigaciones, era por ejemplo dar un fármaco para inhibir un área del cerebro en particular. Esta técnica permitía inhibir un área del cerebro, pero implicaba trabajar en un nivel demasiado macro. La técnica de la optogenética, en cambio, permitió entender la activación y función de grupos específicos de neuronas”, agrega la investigadora.
Ciencia básica como un primer paso para soluciones concretas
Para Krawczyk, el caso de Hegemann y Nagel es un buen ejemplo de los aportes que puede realizar la ciencia básica en la búsqueda de soluciones, incluso cuando estas no sean su principal objetivo.
“Hoy hablábamos con los estudiantes, sobre que a veces pareciera que se debe hacer investigación con una finalidad en particular, buscando que tenga una aplicación puntual. Pero la ciencia básica no funciona así- remarca la investigadora del CONICET-. Porque en el caso de estos dos científicos no estaban pensando en las aplicaciones, sino solo buscando entender qué receptores y qué proteínas encontraban en esta especie puntual de alga”.
Ese avance, ampliando de las bases del conocimiento, permitió que luego Deisseroth lo implementara y convirtiera en una herramienta para analizar el cerebro. “Si no se hubiese hecho ese descubrimiento en ciencia básica, no se hubieran llegado a un montón de hallazgos sobre cómo funcionan las neuronas y el cerebro. Es clave fomentar y estimular todo el trabajo de la ciencia básica, que será insumo para nuevos descubrimientos”, concluye la científica.
La entrada Luz para estudiar las neuronas: de qué se trata la optogenética, la técnica por la que sus creadores recibieron el Nobel de Medicina 2026 se publicó primero en Agencia CTyS.
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Author: Nicolás Camargo Lescano
